Las pensiones en México representan una presión cada vez mayor para las finanzas públicas, debido al crecimiento del gasto destinado a jubilaciones y al aumento en el número de personas que reciben estos recursos. Entre enero y mayo de 2026, el gasto en pensiones y jubilaciones contributivas alcanzó 693 mil 298 millones de pesos, de acuerdo con el análisis proporcionado.
El monto representa un incremento de 6.3% frente al mismo periodo del año anterior y equivale a más del doble de los 299 mil 218 millones de pesos destinados a inversión física durante los primeros cinco meses del año.
De acuerdo con la información disponible, el gasto en pensiones pasó de representar 11.1% de los ingresos presupuestarios del gobierno en 2010 a 19.5% durante los primeros cinco meses de 2026. Esto significa que cerca de uno de cada cinco pesos de los ingresos presupuestarios se relaciona actualmente con este rubro.
Secretaría de Hacienda y Crédito Público mantiene los informes sobre la situación de las finanzas públicas, mientras que el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación concentra la información presupuestaria federal.
Pensiones en México aumentan la presión sobre el presupuesto
El crecimiento del gasto pensionario plantea un reto para la distribución de los recursos públicos. Una mayor cantidad de dinero queda comprometida para cubrir obligaciones de largo plazo, lo que reduce el margen disponible para otros sectores como infraestructura, salud y educación.
Grupo Financiero Base calificó este gasto como rígido debido a que responde a compromisos estructurales y decisiones de política pública difíciles de revertir. Bajo este escenario, el incremento de las obligaciones pensionarias puede limitar la capacidad del gobierno para modificar la distribución del presupuesto conforme cambien las necesidades del país.
La propia Secretaría de Hacienda reportó durante el primer trimestre de 2026 un aumento del gasto asociado con pensiones y jubilaciones. En ese periodo, el mayor gasto del Instituto Mexicano del Seguro Social fue señalado como uno de los factores detrás del incremento del gasto programable.
Además, Hacienda identificó mayores transferencias para pensiones y jubilaciones en curso de pago dentro del rubro de Aportaciones a Seguridad Social.
Pensiones en México crecen junto con el número de beneficiarios
A la presión presupuestaria se suma el incremento en la población que recibe una pensión. Según las cifras incluidas en el análisis, en 2010 había alrededor de 3.2 millones de pensionados, mientras que para 2026 la cifra llegó a 23.5 millones de personas al considerar registros del IMSS, ISSSTE y la Secretaría de Bienestar.
El crecimiento señalado equivale a un aumento de 635% en 16 años. Sin embargo, las cifras corresponden a distintos esquemas de pensiones y apoyos, por lo que no necesariamente representan exclusivamente pensiones contributivas.
En 2026, el gobierno federal contempla también la entrega de pensiones no contributivas para personas adultas mayores. El Presupuesto de Egresos de la Federación prevé 14.2 millones de pensiones para personas adultas mayores dentro de este programa.
La Presidencia de México informó además que las Pensiones para el Bienestar beneficiaban a más de 18.8 millones de personas al 31 de mayo de 2026, considerando los distintos programas dirigidos a la población.
Pensiones en México enfrentan un reto demográfico
El envejecimiento de la población representa otro factor que puede incrementar las obligaciones públicas durante las próximas décadas. Daniel Flores, profesor e investigador de la Facultad de Economía de la UANL, señaló que el problema seguirá creciendo conforme aumente la proporción de personas en edad de retiro frente a la población activa.
El especialista advirtió que una mayor cantidad de recursos públicos destinados a pensiones puede reducir el espacio presupuestario para atender otras necesidades. Entre ellas mencionó la salud, educación y mantenimiento de infraestructura.
Carlos Peña, especialista financiero, consideró que el desafío consiste en cumplir con las obligaciones adquiridas sin comprometer la capacidad de las próximas generaciones para financiar otras prioridades.
El Consejo Nacional de Población también mantiene información demográfica que permite observar la evolución y el envejecimiento de la población mexicana.
La tendencia coloca a las pensiones como uno de los principales retos de largo plazo para las finanzas públicas. Mientras aumente el número de beneficiarios y crezcan las obligaciones asociadas al retiro, el gobierno tendrá que administrar una proporción cada vez mayor de sus recursos para cumplir estos compromisos.
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