La ciudad de Greenock, ubicada en la costa oeste de Escocia, busca atraer migrantes y refugiados como parte de una estrategia para frenar el descenso de su población, una crisis que se ha prolongado durante décadas y que está relacionada principalmente con la pérdida de empleos.
La localidad forma parte de Inverclyde, una región que actualmente tiene alrededor de 78 mil habitantes, pero cuya población se ha reducido en 22 mil personas desde 1981. Las proyecciones apuntan a que podría perder otro 16% de sus habitantes durante las próximas dos décadas, de acuerdo con el reportaje publicado por la BBC.
Greenock busca nuevos habitantes ante el descenso poblacional
El cambio demográfico ya es visible en las calles de la ciudad. En mayo abrió Anik African Store, un establecimiento especializado en productos de Nigeria como ñame, plátano macho, okra y bagre. A pocos metros existe otra tienda de alimentos africanos.
Christianah Omilana, propietaria del negocio, llegó al Reino Unido en 2021 y asegura que la población local ha recibido bien a los nuevos residentes. Según explicó a la BBC, los migrantes estarían dispuestos a llegar a Greenock si encuentran oportunidades laborales.
La estrategia del Ayuntamiento de Inverclyde busca precisamente aprovechar esta llegada para estabilizar la población. El gobierno local pretende que migrantes legales y personas con estatus de refugiado se establezcan permanentemente en la región.
Desde 2023, el número de personas que llegan desde otros países se ha triplicado, hasta alcanzar unas 750 personas anuales. Entre ellas hay migrantes africanos y refugiados procedentes de Ucrania, Afganistán y otros países.
Greenock enfrenta una crisis de empleo
Sin embargo, la llegada de nuevos habitantes enfrenta un problema central: la falta de empleo. Durante décadas, Greenock perdió buena parte de la actividad industrial que había sostenido a la comunidad.
Durante el siglo XIX, la ciudad fue conocida como “Sugaropolis” por su importancia mundial en la refinación de azúcar. También tuvo una importante industria naval que se extendió durante casi tres siglos.
Posteriormente, el campus de IBM situado cerca de Greenock llegó a emplear a más de 5 mil personas antes de cerrar definitivamente en 2016. En los últimos cuatro años también desaparecieron unos mil 500 empleos debido a la salida o reducción de operaciones de empresas como Amazon y EE.
La situación continuó deteriorándose con nuevos recortes laborales en el astillero local, mientras el Greenock Morton Football Club enfrenta dificultades financieras.
Tiffany, una residente de 29 años, describió la situación ante la BBC como la de un “pueblo fantasma”, debido a la escasez de comercios, actividades y oportunidades laborales.
Greenock apuesta por migrantes para sostener sus servicios
La falta de trabajadores también representa una preocupación para servicios esenciales. Una parte importante de los migrantes que se han instalado en Inverclyde trabaja en sectores relacionados con la salud y la asistencia social.
Stephen McCabe, líder del ayuntamiento, considera que los migrantes que pueden trabajar son importantes para la economía local. Según explicó, sin ellos el sistema sanitario enfrentaría mayores dificultades.
El municipio también ofrece clases de inglés, apoyo para acceder a empleos cualificados y programas educativos destinados a promover entornos inclusivos.
Uno de los casos citados es el de Mo Almalarashid, un refugiado sirio que llegó a Greenock en 2018 sin hablar inglés. Tras estudiar y recibir apoyo de la comunidad, consiguió empleo como instructor en un gimnasio local.
Greenock busca quedarse con sus nuevos residentes
La estrategia, sin embargo, genera dudas entre algunos habitantes. En una cafetería comunitaria, residentes mayores reconocieron que reciben con agrado a los migrantes, pero cuestionaron dónde podrían trabajar los nuevos habitantes si la ciudad continúa perdiendo empleos.
La despoblación también está envejeciendo a la comunidad. El cierre de una guardería refleja la disminución de niños, mientras aumenta la demanda de servicios para personas mayores. La pobreza y una menor base de contribuyentes también presionan las finanzas municipales.
El ayuntamiento sostiene que la repoblación es indispensable para impulsar proyectos de vivienda, mantener escuelas y recuperar la economía. Entre sus planes está desarrollar nuevas oportunidades en sectores marítimos, energías renovables y defensa.
Otros residentes creen que Greenock podría aprovechar su cercanía con Glasgow, situada a unos 40 minutos, y concentrarse en mejorar los servicios públicos y las condiciones para vivir.
Mientras tanto, iniciativas ciudadanas buscan recuperar edificios abandonados y crear nuevos espacios para jóvenes. Derek Mitchell, por ejemplo, pretende transformar una antigua refinería de azúcar en un centro educativo enfocado en ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas.
Para las autoridades y algunos residentes, el desafío consiste en crear suficientes razones para que quienes llegan decidan quedarse. En una región marcada por décadas de pérdida de población, Greenock intenta convertir la migración en una oportunidad para recuperar su futuro.
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