Los cuidadores que destinan más de 20 horas semanales a brindar apoyo no remunerado presentan un mayor riesgo de enfrentar problemas de salud mental, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Social Science & Medicine. La investigación analizó la relación entre la intensidad del cuidado y el bienestar psicológico de adultos en Canadá.
El trabajo fue elaborado por Zilin Li, Isabelle Vedel y Amélie Quesnel-Vallée, profesora de McGill University y especialista en desigualdades sociales y políticas de salud. Los investigadores utilizaron datos longitudinales para observar cómo distintas cargas de cuidado se relacionan con indicadores de salud mental.
Cuidadores con mayor carga enfrentan más efectos negativos
El estudio señala que los cuidadores de alta intensidad, definidos como aquellos que dedican más de 20 horas semanales a estas tareas, presentan una peor salud mental en comparación con quienes tienen una carga menor. Entre los indicadores analizados se encuentran la satisfacción con la vida y los síntomas depresivos.
La investigación también encontró diferencias entre los niveles de cuidado. Mientras el cuidado intensivo se relacionó con resultados menos favorables para el bienestar, el cuidado de intensidad moderada no mostró un efecto negativo significativo. En el caso de quienes brindaban pocas horas de apoyo, se observó incluso una mayor satisfacción con la vida.
Los resultados se obtuvieron mediante información del Canadian Longitudinal Study on Aging, un proyecto que permite estudiar diversos aspectos del envejecimiento y la salud de la población canadiense.
Cuidadores y salud mental: el apoyo social es clave
Uno de los principales hallazgos del estudio es que el apoyo social puede reducir parte de los efectos negativos asociados con el cuidado intensivo. De acuerdo con los investigadores, contar con respaldo emocional, información y ayuda práctica puede funcionar como un elemento de protección para quienes asumen una carga elevada.
Quesnel-Vallée señaló que las políticas públicas no deberían limitarse a identificar quién desempeña labores de cuidado, sino considerar también cuánto tiempo dedica cada persona a ellas. La investigadora desarrolla sus estudios en áreas relacionadas con las políticas públicas, las desigualdades sociales y la salud.
Entre las medidas que podrían ayudar a los cuidadores intensivos se encuentran los servicios de descanso para quienes realizan estas labores, los grupos de apoyo y los recursos comunitarios. El objetivo es reducir la presión que puede acumularse cuando una persona combina el cuidado de otra con sus propias responsabilidades familiares o laborales.
Cuidadores en Canadá reportan cansancio y ansiedad
Los resultados coinciden con información publicada por Statistics Canada sobre las condiciones de quienes proporcionan cuidados sin recibir una remuneración. En datos oficiales, más de la mitad de los cuidadores de adultos dependientes reportaron sentirse cansados debido a sus responsabilidades, mientras que una proporción importante dijo haber experimentado preocupación o ansiedad.
La información de Canadian Community Health Survey también forma parte de las herramientas utilizadas en Canadá para recopilar datos sobre el estado de salud, el uso de servicios médicos y los factores que pueden influir en el bienestar de la población.
El estudio publicado en Elsevier plantea que el cuidado informal no necesariamente tiene efectos negativos en todos los casos. Su impacto depende de la intensidad de las tareas y de las condiciones sociales que rodean a cada cuidador.
La investigación destaca así la importancia de fortalecer los recursos disponibles para quienes realizan cuidados no remunerados, particularmente cuando la responsabilidad supera las 20 horas semanales. Para los autores, las políticas de apoyo pueden contribuir a disminuir las consecuencias negativas sobre la salud mental y mejorar las condiciones de quienes realizan estas labores.
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