Perú rompe relaciones diplomáticas con Irán en una decisión anunciada por el gobierno de la presidenta Keiko Fujimori, que justificó la medida por el deterioro democrático en ese país, las restricciones al comercio internacional en el estrecho de Ormuz y las dificultades para las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). La ruptura diplomática no incluye los vínculos consulares entre ambas naciones.
El anuncio fue realizado el 1 de septiembre mediante un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, en el que el gobierno señaló que la decisión responde a su compromiso con el derecho internacional, la democracia y la paz. La medida fue comunicada a Irán mediante una nota diplomática enviada a través de su embajada en Ecuador, que funciona como misión concurrente ante Perú.
Perú rompe relaciones diplomáticas con Irán por deterioro democrático
El gobierno peruano expresó preocupación por la situación política y de derechos humanos en Irán. Entre los motivos señalados se encuentran la represión de manifestaciones pacíficas, las restricciones a la libertad de prensa, la discriminación contra mujeres y niñas y la persecución de opositores políticos.
La posición de Lima también se enmarca en observaciones realizadas por distintos mecanismos de las Naciones Unidas. La organización internacional ha documentado durante años preocupaciones relacionadas con los derechos humanos y las libertades fundamentales en Irán.
La decisión ocurre apenas unas semanas después de que Keiko Fujimori asumiera la Presidencia del Perú para el periodo 2026-2031. El Jurado Nacional de Elecciones confirmó su elección y posteriormente le entregó la credencial que la acredita como mandataria.
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Perú rompe relaciones diplomáticas con Irán por crisis en Ormuz
Otro de los argumentos planteados por el Ejecutivo peruano está relacionado con el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica para el comercio internacional y el transporte de energía.
La Organización Marítima Internacional (OMI) mantiene seguimiento sobre la situación en la zona debido a las afectaciones que el conflicto ha provocado en la navegación comercial. El organismo ha señalado que la inestabilidad regional representa un riesgo para miles de marinos y para las cadenas internacionales de suministro.
Perú considera que las restricciones al tránsito marítimo contravienen principios como la libertad de navegación y el derecho de paso por los estrechos utilizados para el comercio internacional. Además, advirtió que la situación puede tener repercusiones sobre los precios de la energía y la estabilidad de las cadenas globales de suministro.
Perú rompe relaciones diplomáticas con Irán por el programa nuclear
El tercer elemento destacado por Lima está relacionado con el programa nuclear iraní. El gobierno peruano cuestionó la obstrucción a las labores del Organismo Internacional de Energía Atómica, cuyos inspectores han enfrentado dificultades para acceder a instalaciones nucleares iraníes.
El OIEA ha informado previamente sobre las limitaciones para realizar actividades de verificación en Irán, mientras continúan las conversaciones para establecer las condiciones que permitan recuperar plenamente sus labores de supervisión.
La Cancillería peruana sostuvo que estas restricciones dificultan las verificaciones internacionales necesarias para impedir la producción de armas nucleares. Esta preocupación se suma al contexto de tensión que atraviesa Medio Oriente.
Aunque Perú decidió terminar sus relaciones diplomáticas con Teherán, el gobierno aclaró que mantendrá las relaciones consulares. Esto permitirá continuar con funciones relacionadas con la protección y asistencia de ciudadanos de ambos países.
La decisión también fue comunicada conforme a las disposiciones de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, particularmente en lo referente a los efectos de la ruptura de relaciones diplomáticas.
El Congreso de la República del Perú forma parte del escenario político nacional en el que se produce la nueva postura internacional del Ejecutivo, mientras que la Presidencia del Perú encabeza la administración que adoptó la medida.
Con esta decisión, Perú establece una postura de mayor distancia frente al gobierno iraní en medio de una crisis internacional marcada por las tensiones militares, la situación del programa nuclear y los problemas de navegación en una de las rutas marítimas más importantes del mundo.
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