Nintendo of America presentó una demanda contra el gobierno de Estados Unidos con el objetivo de recuperar el dinero pagado en aranceles a productos importados que fueron establecidos durante la presidencia de Donald Trump.
La demanda fue presentada ante el Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos y se basa en el argumento de que dichos impuestos fueron aplicados de manera ilegal utilizando facultades de emergencia económica contempladas en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977.
El conflicto surgió cuando la administración estadounidense aplicó nuevos aranceles a mercancías provenientes de distintos países. Estas medidas afectaron a numerosas empresas que dependen de cadenas de suministro internacionales, entre ellas Nintendo, que comercializa consolas, videojuegos y accesorios fabricados principalmente en Asia.
De acuerdo con la compañía, estas políticas tuvieron un impacto directo en su operación comercial, especialmente durante el lanzamiento de la consola Nintendo Switch 2. Ante la incertidumbre generada por los aranceles, Nintendo retrasó temporalmente las reservas de la consola en Estados Unidos mientras evaluaba las consecuencias económicas.
Aunque el precio de la consola se mantuvo sin cambios en el mercado estadounidense, algunos accesorios registraron incrementos debido al costo adicional generado por los aranceles.