Lo que para muchos sería una situación de emergencia, para pobladores de comunidades entre Cadereyta y Los Ramones se ha convertido en una rutina diaria: cruzar el Río San Juan en una balsa para poder trabajar, estudiar o acudir al médico.
El puente vehicular que conectaba a El Tepehuaje con Las Alazanas quedó destruido tras la tormenta Hanna y, desde entonces, no ha sido reconstruido.
Cada día, la pequeña embarcación se llena de niños, madres de familia, trabajadores y adultos mayores que enfrentan el riesgo de caer al agua.
“Vamos en medio del peligro”, cuenta una madre, reflejando la preocupación constante de quienes dependen de este cruce.
La situación contrasta con las promesas hechas en campaña. En 2024, la actual alcaldesa de Los Ramones, Lizeth Leal, firmó un compromiso para reconstruir el puente, documento que aún conservan los habitantes. Hoy, ya en funciones, asegura que la obra corresponde a los gobiernos estatal y federal.
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Por su parte, el municipio de Cadereyta también ha rechazado responsabilidad en el proyecto.
Mientras tanto, la falta de infraestructura mantiene aisladas a las comunidades y complica las actividades económicas, por lo que los pobladores han pedido apoyo a dueños de ranchos de la zona para exigir una solución a las autoridades.
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Redacción/