El auge de los “padres virtuales” en China evidencia una transformación en las relaciones familiares, donde influencers comienzan a ocupar roles emocionales clave.
A través de plataformas como Douyin, creadores como Pan Huqian y Zhang Xiuping ofrecen mensajes de apoyo, comprensión y validación emocional.
Muchos jóvenes, como el desarrollador Vincent Zhang, aseguran sentirse más escuchados por estos creadores que por sus propios padres, quienes suelen centrarse en expectativas laborales, estabilidad económica o presión social.
El fenómeno también está vinculado a la política del hijo único, que durante décadas limitó las estructuras familiares y aumentó la carga emocional sobre los jóvenes.
A esto se suma la cultura laboral conocida como “996”, que implica largas jornadas de trabajo y contribuye al desgaste emocional de los trabajadores.
Especialistas señalan que esta tendencia refleja tanto la necesidad de apoyo emocional como una brecha generacional en la forma de expresar afecto dentro de las familias chinas.