Médico australiano Richard Scolyer falleció luego de enfrentar un glioblastoma, uno de los tipos de cáncer cerebral más agresivos y difíciles de tratar en el mundo.
Tras recibir el diagnóstico, Scolyer rechazó limitarse a los tratamientos convencionales y decidió someterse a una terapia experimental basada en los avances científicos que desarrolló junto a la profesora Georgina Long para combatir el melanoma.
El especialista recibió una combinación de inmunoterapia y una vacuna personalizada antes de la cirugía, convirtiéndose en el primer paciente con este tipo de tumor en recibir ese enfoque médico.
Su caso despertó interés internacional debido a que permitió abrir nuevas líneas de investigación para el tratamiento de tumores cerebrales.
Además de su labor científica, Scolyer fue reconocido por formar nuevas generaciones de patólogos y por su contribución a la lucha mundial contra el cáncer.