El homenaje al papa Francisco reunió a miles en una propuesta que busca acercar la Iglesia a nuevas generaciones.
El sacerdote portugués Padre Guilherme logró lo que pocas veces ocurre en un espacio históricamente político y simbólico: congregar a unas 100 mil personas en la Plaza de Mayo para una celebración que combinó música electrónica, espiritualidad y homenaje al Papa Francisco.
La llamada “misa techno” se desarrolló en un ambiente festivo donde convivieron distintas generaciones. Jóvenes bailando, familias con niños sobre los hombros y adultos mayores compartieron el espacio en una experiencia colectiva que rompió con los esquemas tradicionales de la liturgia católica.
La presentación incluyó una mezcla de música electrónica con referencias religiosas, mientras en las pantallas se proyectaban imágenes del pontífice argentino, cuya figura inspiró al sacerdote a llevar su vocación más allá de los templos.
Guilherme, quien fue ordenado sacerdote en 1999, comenzó su incursión en la música como una actividad paralela para recaudar fondos en su parroquia. Con el tiempo, y motivado por los mensajes de apertura de Francisco —especialmente su llamado a “no tener miedo”— decidió profesionalizar su faceta como DJ.
Hoy, con millones de seguidores en redes sociales y presencia en festivales internacionales, el sacerdote se ha convertido en un fenómeno que trasciende lo religioso y se instala en el terreno cultural.