El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que Cuba continúa representando una amenaza para la seguridad nacional estadounidense y defendió la política de presión impulsada por la administración de Donald Trump hacia la isla.
Durante una audiencia legislativa, Rubio acusó al gobierno cubano de patrocinar actividades vinculadas al terrorismo y de permitir la operación de instalaciones de inteligencia asociadas con Rusia y China, señalamientos que han sido rechazados por La Habana.
El funcionario insistió en que la solución a la crisis cubana pasa por una reforma estructural y por un relevo en el liderazgo político, ya que considera que el sistema actual carece de capacidad para transformarse desde dentro.
Mientras continúan los contactos entre funcionarios de ambos países, el gobierno cubano sostiene que cualquier cambio debe ser decidido exclusivamente por el pueblo de la isla y rechaza cualquier forma de injerencia externa.