Petróleos Mexicanos (Pemex) confirmó que el derrame de hidrocarburo registrado el 6 de febrero en el Golfo de México se originó por una fuga en un oleoducto de 36 pulgadas en el complejo Abkatún-Pol-Chuc.
El incidente, que en un inicio fue considerado de menor magnitud, evidenció fallas en los protocolos de operación y en la comunicación interna, lo que retrasó la respuesta ante la contingencia.
El director general de la empresa, Víctor Rodríguez Padilla, reconoció que hubo deficiencias en los procedimientos y anunció una revisión integral de los sistemas de monitoreo y reacción ante emergencias.
Tras el incidente, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) presentó una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República (FGR), mientras que tres funcionarios fueron separados de sus cargos en tanto se desarrollan las investigaciones.
En cuanto al impacto ambiental, autoridades indicaron que no se ha detectado una mortandad masiva de fauna marina, aunque se reportó la atención de 13 tortugas con presencia de hidrocarburos, de las cuales 12 fallecieron.
Las labores de limpieza, monitoreo y contención continúan en la zona, mientras se evalúan los daños y se busca evitar la expansión del contaminante.