Trata de personas representa uno de los principales riesgos para el sector turístico en México, debido a que hoteles, aeropuertos, restaurantes, terminales de autobuses, marinas y otros espacios relacionados con los viajes pueden ser utilizados para captar, trasladar y explotar a víctimas.
De acuerdo con el estudio Panorama de la Trata de Personas en el Turismo en México, presentado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y Aeroméxico, México registró 9 mil 18 víctimas identificadas entre 2015 y 2025. El documento también señala una cifra negra de 93.2 por ciento, lo que significa que la mayoría de los posibles casos no llega a las autoridades.
México es considerado un país de origen, tránsito y destino para víctimas de este delito. Las redes de explotación pueden aprovechar las rutas de movilidad, ofertas laborales, servicios de hospedaje y transporte para captar personas mediante engaños, amenazas o falsas promesas.
Trata de personas: turismo concentra puntos de riesgo
El estudio analiza la relación entre la trata de personas y la actividad turística en Benito Juárez, Quintana Roo, donde se encuentra Cancún; Puerto Vallarta, Jalisco; y ocho alcaldías de Ciudad de México.
Entre los espacios identificados como puntos de riesgo se encuentran hoteles, restaurantes, aeropuertos, terminales de autobuses, centros nocturnos, marinas y alojamientos ofrecidos mediante plataformas digitales.
Las etapas de captación, traslado y recepción pueden dejar señales en diferentes servicios turísticos. Una falsa oferta de empleo difundida a través de redes sociales, por ejemplo, puede terminar en el traslado de una persona hacia otro destino bajo condiciones de explotación.
La Secretaría de Turismo también reconoce la necesidad de prevenir este delito dentro de la industria turística. Su Código de Conducta Nacional aborda directamente la trata y la explotación de personas dentro de los servicios turísticos.
Trata de personas: falta capacitación entre trabajadores
Uno de los principales hallazgos del estudio está relacionado con la preparación del personal. Aunque 84 por ciento de los trabajadores consultados afirmó tener conocimientos sobre trata de personas, más de 40 por ciento señaló que nunca había recibido capacitación específica para identificar indicadores, actuar ante una posible víctima o activar un reporte.
La falta de protocolos especializados también representa un desafío. El análisis señala que 72.3 por ciento de los hoteles cuenta con algún procedimiento general de seguridad, pero solamente 43 por ciento dispone de un protocolo específico contra la trata de personas.
En el sector transporte, la proporción es todavía menor, con 26 por ciento de establecimientos que cuenta con procedimientos dirigidos específicamente a este delito.
El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México también ha desarrollado capacitación especializada sobre trata y tráfico de personas en coordinación con UNODC, como parte de programas destinados a fortalecer la detección y cooperación entre autoridades.
Trata de personas: explotación sexual y laboral
El estudio identificó diferentes modalidades de explotación relacionadas con actividades turísticas. En hoteles, centros nocturnos y embarcaciones se detectaron riesgos vinculados con explotación sexual de personas mexicanas y extranjeras.
También se documentaron casos de explotación laboral de personas migrantes en condición irregular, quienes pueden ser retenidas mediante deudas, amenazas o mecanismos de control como la retención de documentos.
En restaurantes y actividades de comercio informal también existen riesgos de mendicidad forzada y explotación de niñas, niños y adolescentes.
La Secretaría de Gobernación ha señalado que la trata puede incluir explotación sexual y trabajo forzoso, además de destacar la importancia de identificar y reportar conductas sospechosas.
Trata de personas: denuncia y prevención son claves
La cifra negra de 93.2 por ciento refleja la dificultad para detectar y denunciar este delito. Entre los factores que pueden contribuir a esta brecha están el temor, el desconocimiento de los procedimientos, la falta de respaldo institucional y la ausencia de mecanismos de protección para quienes reportan.
Especialistas recomiendan que una señal sospechosa no sea interpretada automáticamente como una prueba de trata, pero sí como un motivo para activar los protocolos internos y solicitar apoyo de las autoridades correspondientes.
La prevención requiere coordinación entre empresas, autoridades, organizaciones civiles y trabajadores del sector turístico. El objetivo es que quienes tienen contacto cotidiano con viajeros y huéspedes puedan reconocer señales de alerta sin ponerse en riesgo ni confrontar directamente a posibles responsables.
México ya cuenta con mecanismos de prevención y denuncia, incluido el Código de Conducta Nacional de SECTUR, mientras que las autoridades mantienen campañas para fomentar la identificación y el reporte de posibles casos.
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