11-S: Hans Gernot Schenk sobrevivió a los atentados contra las Torres Gemelas porque llegó alrededor de 10 minutos más tarde de lo habitual a su trabajo en el World Trade Center de Nueva York. A 25 años de aquella tragedia, el colombiano-alemán recuerda cómo vivió el ataque, la pérdida de compañeros y las consecuencias que el hecho tuvo en su vida.
Schenk trabajaba para una empresa alemana de logística internacional y tenía su oficina en el piso 32 de la Torre Norte, en el espacio identificado como 3271. Había llegado a Nueva York después de estudiar en Alemania y realizar una práctica en la Universidad de Nueva York. Para él, trabajar en el complejo era cumplir un sueño que había tenido desde niño.
11-S: una cena cambió su destino
Días antes de los atentados, su empresa había pedido a los empleados llegar como máximo a las 9 de la mañana debido a retrasos. Sin embargo, una cena con la persona con la que salía en aquel momento hizo que esa noche no durmiera en su casa y, de manera indirecta, que llegara unos minutos más tarde a la oficina.
La mañana del 11 de septiembre de 2001, Schenk se dirigió al World Trade Center después de pasar por su casa. Cuando estaba a unos metros de la entrada de la Torre Norte, vio a numerosas personas corriendo en dirección contraria.
Al salir hacia la calle observó humo negro, pero todavía no comprendía la magnitud de lo ocurrido. Instantes después, mientras se encontraba entre las Torres Gemelas, una enorme explosión pasó sobre su cabeza. El impacto provocó que papeles y otros objetos comenzaran a caer, por lo que reaccionó cubriéndose y corriendo hacia el metro.
11-S: la huida y el derrumbe de las torres
En medio de la confusión, Schenk bajó rápidamente a una estación del metro. Al llegar a Canal Street encontró a personas intentando salir y a otras tratando de entrar. Dos jóvenes le explicaron que aviones comerciales se habían estrellado contra las Torres Gemelas.
Sin poder comunicarse con sus compañeros por teléfono, decidió regresar a su departamento. Allí permaneció frente al televisor y observó en directo el derrumbe de las dos torres. La investigación posterior del FBI documentó los ataques y estableció que cuatro aviones fueron secuestrados durante aquella jornada.
Actualmente, el 9/11 Memorial ocupa parte del antiguo complejo del World Trade Center y rinde homenaje a las víctimas de los atentados.
11-S: la muerte de dos compañeros
Durante los días posteriores, Schenk y algunos colegas lograron reunirse y comprobar quiénes habían sobrevivido. Entonces descubrieron que faltaban dos personas de su oficina.
Una de ellas era Ingeborg Joseph, conocida como Inga, quien había sido su jefa durante su periodo de prácticas. Sobrevivió inicialmente al ataque, pero sufrió graves quemaduras y permaneció hospitalizada durante varias semanas antes de morir. El otro compañero fallecido fue Eddie Reyes, un puertorriqueño que llevaba apenas dos semanas en la empresa.
La Ciudad de Nueva York mantiene actualmente programas y acciones de conmemoración relacionados con el aniversario de los atentados. En 2026, el gobierno municipal anunció además la apertura de registros públicos relacionados con la respuesta de la ciudad al 11-S y sus consecuencias.
11-S: una vida marcada por el trauma
Después de los atentados, Schenk decidió abandonar Nueva York. En noviembre de 2001 renunció a su empleo y en diciembre regresó a Alemania. Con el paso del tiempo experimentó dificultades al viajar en avión, nervios al trasladarse en automóvil y una fuerte reacción ante los fuegos artificiales.
En 2004, mientras vivía en Brasil, acudió al cine para ver el documental Fahrenheit 9/11. Durante una escena con el sonido del segundo avión impactando una torre, reaccionó instintivamente y se lanzó al suelo, como si estuviera nuevamente en la plaza del World Trade Center.
Con los años, Schenk identificó en sí mismo lo que describe como culpa del sobreviviente. Aunque se siente afortunado de haber escapado, también se pregunta por qué él pudo continuar con su vida mientras otras personas no tuvieron esa posibilidad.
El 9/11 Memorial & Museum señala que su misión incluye preservar las historias personales de quienes perdieron la vida, sobrevivieron y participaron en las labores posteriores a los ataques.
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