Encuentran investigadores cuatro tipos de levaduras en el cuerpo de Ötzi, la momia congelada de la Edad de Bronce descubierta en los Alpes, un hallazgo que permitió desarrollar masa madre para elaborar pan.
La investigación fue publicada en la revista Microbiome y señala que los microorganismos permanecieron activos en los intestinos, la piel y otras zonas del cuerpo gracias al excepcional estado de conservación de la momia.
Los científicos reprodujeron las levaduras en un ambiente de bajas temperaturas y, después de varios intentos, consiguieron elaborar una masa madre completamente funcional.
Además de su potencial para la producción de alimentos, las levaduras demostraron ser capaces de degradar fenol, un compuesto químico utilizado durante la conservación de la momia, por lo que podrían tener aplicaciones en la limpieza de ambientes contaminados.
El estudio también identificó bacterias intestinales prácticamente desaparecidas en las sociedades industrializadas actuales, ofreciendo nuevas pistas sobre la microbiota y la dieta de los habitantes de la Edad de Bronce.
Los especialistas consideran que Ötzi continúa siendo una de las fuentes científicas más importantes para comprender la vida y los microorganismos del pasado.