Bernadette Chirac dejó una huella profunda en la vida pública de Francia tras una trayectoria marcada por la política, el servicio comunitario y el trabajo humanitario. La ex primera dama falleció a los 93 años, según confirmó el Gobierno francés.
Durante décadas acompañó la carrera de Jacques Chirac, presidente de Francia entre 1995 y 2007, pero también desarrolló una presencia política propia que le permitió consolidar influencia dentro de la región de Corrèze y en distintos espacios institucionales.
Su liderazgo en campañas benéficas enfocadas en niños hospitalizados transformó su imagen pública y la convirtió en una de las personalidades más respetadas del país. Miles de familias se beneficiaron de los programas impulsados bajo su dirección.
Tras abandonar el Palacio del Elíseo, continuó participando en la vida pública mediante publicaciones, actividades sociales y apariciones en debates nacionales.