Ucrania elevó la presión sobre Rusia al ejecutar una de las mayores ofensivas con drones registradas en los alrededores de San Petersburgo, una acción que ocurre en medio del estancamiento de las negociaciones y la negativa del Kremlin a sostener conversaciones directas.
Las defensas rusas respondieron durante varias horas para interceptar cientos de aeronaves no tripuladas. Aunque Moscú no reportó víctimas mortales, el ataque provocó alertas de seguridad y afectaciones temporales en algunos servicios de comunicación.
El presidente Volodymyr Zelenskyy afirmó que la operación estuvo dirigida contra infraestructura militar estratégica vinculada a la Marina rusa. Kiev sostiene que continuará desarrollando operaciones de largo alcance para debilitar la capacidad militar de Moscú.
La ofensiva llega después de que Vladímir Putin descartara reunirse personalmente con Zelenskyy para discutir posibles acuerdos de paz, aumentando la tensión entre ambos gobiernos.
Mientras tanto, Rusia mantuvo sus propios bombardeos sobre territorio ucraniano, prolongando un conflicto que continúa sin señales claras de una solución diplomática cercana.