Cárteles de la droga representan una amenaza compartida para México y Estados Unidos, por lo que su combate debe realizarse mediante cooperación y coordinación entre ambos gobiernos, afirmó el embajador Ronald Johnson.
El diplomático estadounidense señaló que la seguridad regional requiere esfuerzos conjuntos y advirtió que las diferencias políticas pueden obstaculizar el trabajo necesario para enfrentar a las organizaciones criminales.
Sus declaraciones ocurrieron en medio de la polémica provocada por investigaciones judiciales en Estados Unidos contra funcionarios mexicanos acusados de presuntos vínculos con el narcotráfico.
Johnson destacó que millones de personas en ambos países merecen vivir en entornos seguros, alejados de la violencia y de las actividades ilícitas asociadas con los cárteles.
También consideró que convertir los problemas de seguridad en temas de confrontación política puede dificultar la construcción de estrategias efectivas para combatir al crimen organizado.
Las declaraciones contrastan con los señalamientos realizados por la presidenta mexicana, quien expresó preocupación por posibles intervenciones extranjeras en asuntos internos del país.
Pese a ello, México y Estados Unidos continúan desarrollando mecanismos de colaboración para atender retos comunes relacionados con la seguridad fronteriza y el combate al narcotráfico.