Ballenas grises enfrentan una crisis en la costa de California, donde el aumento de muertes ha encendido alertas entre expertos en vida marina.
La bahía de San Francisco, un entorno que antes evitaban, se ha convertido en un nuevo punto de paso y alimentación para estos cetáceos. Sin embargo, muchas llegan debilitadas debido a la disminución de presas en el Ártico.
Investigaciones indican que una proporción significativa de las muertes está vinculada a impactos con barcos, en una zona con intensa actividad marítima.
El problema también refleja efectos más amplios del cambio climático, que altera las rutas migratorias y la disponibilidad de alimento para esta especie.
Expertos consideran que las ballenas están siendo forzadas a modificar su comportamiento para sobrevivir, lo que incrementa su exposición a riesgos humanos.
Ante este panorama, autoridades han comenzado a implementar medidas preventivas, aunque advierten que se requiere una estrategia más amplia para proteger a la especie.