VIH vuelve a encender alertas en Pakistán tras denuncias de prácticas médicas deficientes que habrían provocado contagios masivos en menores de edad.
El brote, identificado en la ciudad de Taunsa, suma más de 300 casos infantiles, muchos de ellos sin antecedentes familiares del virus, lo que refuerza la hipótesis de contagio en entornos clínicos.
Investigaciones apuntan a la reutilización de jeringuillas y el manejo inadecuado de medicamentos como principales factores de riesgo. Imágenes obtenidas de forma encubierta muestran personal sanitario aplicando inyecciones sin protocolos de seguridad.
Especialistas señalan que incluso con agujas nuevas, el uso de jeringas contaminadas puede transmitir el virus, lo que agrava la situación en hospitales con recursos limitados.
El gobierno local asegura haber implementado medidas correctivas, aunque reportes recientes indican que las prácticas inseguras continuaron meses después de detectarse el brote.
Organismos internacionales advierten que este caso refleja un problema estructural más amplio en sistemas de salud con alta demanda y escasos recursos.