Turismo baja hacia Estados Unidos ante un entorno marcado por tensiones políticas, largas esperas en aeropuertos y nuevas medidas que generan incertidumbre entre visitantes.
El reciente cierre parcial del gobierno afectó directamente la operación aeroportuaria, dejando a miles de agentes sin sueldo y provocando retrasos significativos en filtros de seguridad.
Las filas de varias horas se han convertido en una de las principales quejas de los viajeros, afectando la experiencia desde su llegada al país.
A la par, la presencia del ICE en aeropuertos ha generado preocupación, ya que algunos turistas consideran que no existe claridad en los procedimientos de revisión.
También influyen propuestas migratorias más estrictas, como la posible revisión de redes sociales, lo que ha contribuido a una percepción de mayor vigilancia.
El contexto político y la retórica internacional han derivado en un sentimiento menos favorable hacia Estados Unidos, impactando decisiones de viaje.
Analistas señalan que, aunque el país sigue siendo un destino atractivo, la combinación de factores logísticos y políticos está modificando el comportamiento del turismo global.