Organizaciones europeas acusan a la FIFA de monopolio en boletos del Mundial 2026, con precios históricos y un sistema de venta poco claro.
La Football Supporters Europe (FSE) presentó una denuncia formal contra la FIFA ante la Comisión Europea, acusando al organismo de imponer precios desmedidos y de operar con un sistema de venta poco transparente para los boletos del torneo que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá.
La queja no llegó sola. La organización Euroconsumers se sumó al proceso, respaldando la postura de los aficionados y señalando que la FIFA estaría aprovechando su papel como único vendedor autorizado para ejercer un control absoluto del mercado. Según argumentan, esta situación le permite establecer condiciones sin competencia, afectando directamente a los consumidores.
El conflicto, sin embargo, no es reciente. Desde diciembre, la FSE ya había solicitado abrir un diálogo con la FIFA para revisar el modelo de venta y encontrar soluciones más equitativas. La falta de respuesta llevó a los organismos a escalar el caso al ámbito legal europeo.
El punto más crítico gira en torno a los precios de la final del torneo, programada para el 19 de julio de 2026. De acuerdo con la denuncia, los boletos más económicos alcanzan los 4,185 dólares, una cifra que supera ampliamente los costos registrados en el Mundial de Catar 2022. La comparación con otros torneos es aún más reveladora: en la Eurocopa 2024 en Alemania, los accesos más baratos rondaban los 95 euros, lo que evidencia una diferencia considerable.
Pero el debate va más allá del precio. Las organizaciones también cuestionan la aplicación de la tarificación dinámica, un sistema que ajusta los costos en función de la demanda y que, según señalan, perjudica directamente a los aficionados al generar incertidumbre y encarecer el acceso.
A esto se suma la polémica por la disponibilidad de boletos. Entradas anunciadas desde 60 dólares para la fase de grupos prácticamente no estuvieron al alcance del público general, lo que ha levantado dudas sobre la transparencia del proceso.
Otro de los señalamientos apunta a la falta de información clara al momento de la compra. Los aficionados adquieren boletos sin saber con certeza el estadio, la ubicación exacta o incluso los equipos que disputarán el partido, una situación que incrementa la inconformidad.
Ante este escenario, la FSE y Euroconsumers han solicitado a la Comisión Europea que intervenga para obligar a la FIFA a modificar su modelo, establecer precios más justos y garantizar mayor transparencia. El desenlace de este caso podría marcar un precedente clave en la regulación de eventos deportivos a nivel mundial.