El Arsenal terminó con una sequía de 22 años sin títulos de Premier League tras el empate del Manchester City frente al Bournemouth en la recta final del torneo.
El reinado del Manchester City llegó oficialmente a su fin y el gran beneficiado fue el Arsenal. El empate de los dirigidos por Pep Guardiola ante el Bournemouth confirmó matemáticamente a los Gunners como nuevos campeones de la Premier League, terminando con una espera de 22 años sin conquistar el futbol inglés. El conjunto londinense, ahora comandado por Mikel Arteta, observó a la distancia cómo el City volvió a dejar escapar puntos en una temporada marcada por la irregularidad, la presión y las dudas alrededor del futuro de Guardiola.
Ni siquiera un gol agónico de Erling Haaland en el tiempo agregado logró cambiar el destino de la liga. El delantero noruego apareció cuando el reloj prácticamente agonizaba, rescatando un empate que ya no sirvió para sostener las aspiraciones del conjunto celeste. Con el resultado, el City quedó sin margen matemático y cerrará la campaña viendo cómo otro equipo levanta el trofeo que dominó durante los últimos años.
El encuentro disputado en el Vitality Stadium estuvo cargado de dramatismo de principio a fin. El Bournemouth de Andoni Iraola jugó sin complejos frente al vigente campeón y durante varios lapsos exhibió las fragilidades defensivas de un equipo que luce lejos de aquella maquinaria imparable que conquistó Inglaterra y Europa. Las “Cerezas” fueron intensas, agresivas y por momentos superiores en el trámite del partido.
La escuadra local incluso logró adelantarse en el marcador gracias a una gran definición de Kroupi, quien aprovechó un centro raso de Adrien Truffert para vencer a Gianluigi Donnarumma y hacer explotar el estadio. Antes, Antoine Semenyo ya había avisado con un tanto anulado por fuera de lugar, mientras que Evanilson desperdició una oportunidad clara que pudo cambiar todavía más el rumbo del compromiso.
El City intentó reaccionar en la segunda mitad con más posesión que claridad. Bournemouth resistió cada embestida y estuvo muy cerca de liquidar el partido, pero dejó con vida al campeón. Esa pequeña ventana fue suficiente para que apareciera Haaland con un potente disparo cruzado imposible para Đorđe Petrović, firmando el empate en los últimos segundos del encuentro.
Sin embargo, el daño ya estaba hecho. El silbatazo final terminó desatando la celebración en el norte de Londres. Arsenal volvió a conquistar la Premier League después de más de dos décadas de espera, consolidando finalmente el proyecto encabezado por Arteta y una generación que logró devolverle identidad, carácter y competitividad a uno de los clubes más históricos de Inglaterra.
La consagración también representa un duro golpe para el Manchester City, que cerrará una temporada amarga marcada por los rumores sobre la salida de Guardiola y por quedarse sin el campeonato liguero por segundo año consecutivo. Para muchos, este empate simboliza el cierre de una era dominante en Inglaterra.
Mientras tanto, el Bournemouth también tuvo motivos para celebrar. A pesar de dejar escapar una victoria histórica, el punto conseguido le aseguró matemáticamente su clasificación a la Europa League, firmando así una de las campañas más importantes en la historia reciente del club.