Carteles de la droga volvieron al centro del debate público tras la publicación de una propuesta académica que cuestiona la manera en que gobiernos, medios de comunicación y parte de la sociedad han interpretado durante décadas el fenómeno del narcotráfico en América Latina.
El planteamiento fue presentado por el investigador mexicano Oswaldo Zavala, profesor de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), quien sostiene que el concepto de «cártel» ha evolucionado hasta convertirse en una narrativa que, a su juicio, ha servido para justificar políticas de militarización y estrategias de seguridad impulsadas principalmente desde Estados Unidos.
La postura no niega la existencia del narcotráfico ni de las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas, sino que invita a replantear el lenguaje con el que se describe este fenómeno y las consecuencias que esa narrativa ha tenido en países como México.
Carteles de la droga, en el centro del análisis
De acuerdo con Zavala, el término «cártel» ha adquirido un significado que va más allá de describir grupos criminales y se ha convertido en una herramienta que influye en la percepción pública sobre la violencia.
El académico considera que presentar a estas organizaciones como estructuras todopoderosas fortalece la idea de que la única respuesta posible es el uso permanente de las Fuerzas Armadas para enfrentar el problema.
En ese sentido, sostiene que el narcotráfico debería analizarse también desde perspectivas relacionadas con la salud pública, las adicciones y los factores sociales que favorecen el reclutamiento de personas por parte de grupos delictivos.
Militarización y seguridad alimentan el debate
El investigador también cuestiona la estrategia de combate al narcotráfico basada en la militarización, al señalar que este modelo ha permanecido durante décadas sin resolver de fondo el problema de la violencia.
Según su análisis, la discusión pública suele concentrarse en la capacidad de los grupos criminales para ejercer control territorial, mientras deja en segundo plano otros factores como la desigualdad, la corrupción y la debilidad institucional.
Además, advierte que las imágenes difundidas en redes sociales sobre hombres armados, convoyes y equipo táctico contribuyen a reforzar la percepción de que estas organizaciones poseen un poder absoluto.
Cultura popular también influye en la percepción
Otro de los aspectos abordados por Zavala es la influencia de la industria cultural en la construcción del imaginario sobre el narcotráfico.
Series de televisión, películas, corridos y otros productos audiovisuales han contribuido a proyectar la imagen de líderes criminales con enorme poder político y económico.
El investigador considera que esta representación ha evolucionado con el tiempo y ha fortalecido la idea de que los grupos criminales operan como grandes corporaciones capaces de controlar gobiernos enteros.
Un debate que divide opiniones
Las afirmaciones del académico han generado reacciones encontradas entre especialistas y sectores de la opinión pública.
Mientras algunos consideran que el planteamiento abre una discusión sobre la eficacia de las políticas antidrogas y el lenguaje utilizado para explicar la violencia, otros sostienen que las organizaciones criminales mantienen una estructura y capacidad operativa que justifican el uso del término «cártel».
El debate ocurre en un contexto en el que distintos países continúan revisando sus estrategias de seguridad y combate al crimen organizado, así como el papel que desempeñan las instituciones civiles y militares en estas tareas.
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