Taco Bell retiró de sus restaurantes en Estados Unidos una lechuga potencialmente contaminada luego de que autoridades sanitarias relacionaran el producto con un brote de ciclosporiasis, una enfermedad intestinal causada por un parásito que ha provocado cientos de casos en diferentes estados del país.
La cadena de comida rápida informó que eliminó de su cadena de suministro la lechuga iceberg rallada señalada por las autoridades, después de que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) identificaran una posible relación entre el alimento y un brote de diarrea.
De acuerdo con los reportes oficiales, el producto habría sido distribuido en restaurantes Taco Bell ubicados en Indiana, Kentucky, Míchigan, Ohio y Virginia Occidental. Hasta el momento, más de mil 600 personas han señalado haber consumido alimentos en establecimientos de la compañía antes de presentar síntomas relacionados con la enfermedad.
Los CDC informaron que al menos 94 personas han requerido hospitalización debido a las complicaciones provocadas por la infección. Las autoridades mantienen una investigación para determinar el alcance del brote y conocer si la lechuga afectada llegó a otros puntos de venta.
La investigación apunta a un proveedor ubicado en México como el origen del producto utilizado por los restaurantes afectados. Según reportes de medios estadounidenses, la empresa relacionada sería Taylor Farms, aunque las autoridades continúan analizando la cadena de distribución.
Taco Bell aseguró que la seguridad de sus consumidores es una prioridad y señaló que retiró de manera preventiva al proveedor señalado mientras se realiza la investigación correspondiente. La compañía indicó que buscará reemplazar el suministro en un corto periodo para continuar con sus operaciones.
La ciclosporiasis puede provocar síntomas como diarrea intensa, pérdida de apetito, reducción de peso, náuseas, fatiga, fiebre baja y vómitos. Los especialistas recomiendan acudir a atención médica si los síntomas persisten o empeoran.
Mientras continúan las investigaciones de la FDA y los CDC, las autoridades sanitarias mantienen comunicación con los proveedores para determinar si la lechuga iceberg rallada fue distribuida en otros establecimientos y evitar nuevos casos.