Azúcar fue detectado por primera vez en el espacio interestelar, un hallazgo que podría ayudar a comprender cómo surgieron las moléculas esenciales para la vida en la Tierra y si procesos similares pudieron ocurrir en otros rincones del universo. El descubrimiento fue realizado por un equipo internacional de científicos y publicado en la revista Nature Astronomy.
La investigación estuvo encabezada por astrónomos del Centro de Astrobiología de España, quienes identificaron la presencia de eritrulosa, un tipo de azúcar compuesto por cuatro átomos de carbono, ocho de hidrógeno y cuatro de oxígeno.
Los especialistas localizaron esta molécula en una nebulosa situada cerca del centro de la Vía Láctea, una región del espacio interestelar formada por gases y partículas de polvo donde las condiciones extremas de temperatura no impidieron la formación de compuestos químicos complejos.
En la Tierra, la eritrulosa se encuentra de manera natural en pequeñas cantidades en frutas como las frambuesas y también se utiliza en productos autobronceantes.
Los científicos consideran que este descubrimiento representa una evidencia de que los componentes básicos relacionados con la vida pueden originarse de manera natural fuera de los planetas.
De acuerdo con el estudio, millones de toneladas de este tipo de azúcar pudieron haber llegado a la Tierra hace entre 4 mil 100 y 3 mil 800 millones de años durante el llamado Bombardeo Intenso Tardío, cuando numerosos asteroides y cometas impactaron el planeta.
Los investigadores plantean que esos compuestos pudieron contribuir a la formación de las primeras biomoléculas necesarias para el desarrollo de los organismos vivos.
La doctora Izaskun Jiménez-Serra, una de las principales autoras del estudio, explicó que se trata del primer azúcar identificado en el espacio interestelar, lo que sugiere que estas moléculas podrían ser más comunes en el universo de lo que se pensaba anteriormente.
Además, señaló que el hallazgo abre la posibilidad de que procesos similares hayan ocurrido en otros sistemas planetarios, favoreciendo el desarrollo de condiciones aptas para la vida.
Para realizar la detección, el equipo utilizó barridos espectroscópicos ultrasensibles con radiotelescopios de 30 y 40 metros de diámetro, capaces de identificar las frecuencias de radio emitidas por las moléculas presentes en el espacio.
Los resultados fueron comparados con el espectro rotacional de la eritrulosa, confirmando su presencia en la nube molecular analizada.
Antes de este descubrimiento, los científicos ya habían encontrado azúcares como glucosa y ribosa en meteoritos y asteroides, pero nunca habían detectado una molécula de azúcar directamente en el medio interestelar.
Especialistas externos calificaron la investigación como un avance relevante para la astrobiología, aunque señalaron que todavía no demuestra que estas moléculas hayan llegado a la Tierra ni que hayan participado directamente en el origen de la vida.
Los expertos coincidieron en que aún queda un largo camino para comprender completamente cómo surgieron los primeros organismos, pero consideran que el hallazgo aporta una nueva pieza al complejo rompecabezas sobre el origen de la vida en el universo.