Toy Story volvió a colocarse en el centro de la conversación luego de que Tom Hanks advirtiera sobre los riesgos que representa la inteligencia artificial para el futuro de las interpretaciones en Hollywood.
El actor señaló que la tecnología actual ya podría utilizar décadas de grabaciones de su personaje Woody para generar nuevas actuaciones digitales sin necesidad de convocarlo nuevamente.
Según explicó, Disney posee un amplio archivo de material sonoro acumulado desde el estreno de la primera película en 1995, lo que facilitaría la recreación de diálogos mediante sistemas de inteligencia artificial.
Hanks indicó que una nueva entrega de la franquicia solo tendría sentido si presenta ideas originales y aporta algo novedoso a la historia de los personajes.
Su postura coincide con las preocupaciones manifestadas por otros actores sobre el uso de inteligencia artificial para replicar voces e imágenes en producciones futuras.
La discusión se suma a los debates que han marcado a la industria cinematográfica sobre derechos de imagen, propiedad intelectual y nuevas tecnologías.