Las presas de Nuevo León han mostrado una recuperación significativa durante las primeras semanas de 2026 gracias al incremento de las lluvias registrado en la entidad, luego de que a principios de año existiera preocupación por un posible escenario de sequía prolongada.
Información de la Comisión Nacional del Agua revela que las precipitaciones acumuladas entre enero y mediados de junio alcanzaron 217.4 milímetros, cantidad que supera tanto el promedio histórico como los registros observados durante el mismo periodo del año anterior.
El comportamiento climático representó un cambio importante respecto a los primeros meses del año. Mientras febrero cerró sin lluvias relevantes, abril registró una precipitación acumulada de 86.6 milímetros, muy por encima de los valores históricos esperados.
Especialistas explicaron que este cambio estuvo relacionado con el debilitamiento de La Niña y la transición hacia una fase climática neutra, condición que favoreció la normalización de las lluvias en la región.
Las autoridades estiman que junio podría cerrar ligeramente por encima de los promedios históricos, ya que hasta el momento acumula cerca del 78 por ciento de la precipitación que normalmente se registra durante todo el mes.
Los beneficios de este comportamiento meteorológico ya son visibles en el sistema de almacenamiento de agua. De acuerdo con los datos oficiales, las presas Cerro Prieto, La Boca y El Cuchillo cuentan actualmente con un volumen conjunto de 1,001.2 millones de metros cúbicos.
Sin embargo, los especialistas advierten que la llegada de la canícula durante julio y agosto podría provocar una disminución de las precipitaciones y un aumento de las temperaturas, por lo que el monitoreo de las condiciones climáticas continuará durante las próximas semanas.
La recuperación de los embalses representa una mejora importante frente a las condiciones de sequía que generaban incertidumbre al inicio de 2026 y fortalece la disponibilidad de agua para el estado en el corto plazo.
Reacción/El Nuevo Orden