La Cámara de Diputados de Chile dio luz verde a una reforma fiscal promovida por el gobierno de José Antonio Kast, que reduce impuestos a grandes empresas y otorga nuevos incentivos tributarios al sector privado.
La iniciativa reducirá del 27 al 23 por ciento el impuesto a la renta para grandes compañías, lo que significará una disminución estimada de 4 mil millones de dólares anuales para las arcas públicas.
El proyecto fue aprobado con 90 votos favorables y ahora será discutido en el Senado, donde podrían realizarse ajustes.
De acuerdo con el gobierno chileno, la reforma busca impulsar la inversión, acelerar el crecimiento económico y fortalecer el empleo formal mediante una menor carga fiscal para el sector productivo.
La legislación incluye beneficios como estabilidad tributaria por 25 años para proyectos superiores a 50 millones de dólares, facilidades para repatriar capitales y créditos fiscales para empresas.
Uno de los aspectos que más controversia ha generado es la eliminación del impuesto territorial para adultos mayores propietarios de viviendas con alto valor fiscal, ya que estos recursos son utilizados para financiar municipios con menores ingresos.
El Consejo Fiscal Autónomo alertó que la reforma provocará un impacto negativo en las finanzas públicas y podría mantener el déficit fiscal durante al menos cinco años.
Especialistas opositores señalaron que los mayores beneficios recaerían sobre el sector más rico del país, particularmente en grandes accionistas y grupos económicos.