El avance del partido Reform UK en las elecciones municipales de Reino Unido sacudió el panorama político británico y debilitó al gobierno de Keir Starmer.
La fuerza encabezada por Nigel Farage obtuvo cientos de nuevos concejales gracias a una campaña enfocada en inmigración, deportaciones y críticas al sistema político tradicional.
Entre sus principales propuestas destaca la creación de una agencia especializada en localizar y expulsar inmigrantes ilegales del país.
El crecimiento de Reform UK ocurre mientras aumenta la polarización política en Reino Unido y continúa el desgaste del bipartidismo que durante décadas dominó la política británica.
Farage aseguró que los resultados superaron las expectativas de su partido y afirmó que representan el inicio de un posible triunfo nacional en 2029.
Por su parte, Starmer reconoció que la jornada electoral fue complicada para los laboristas, aunque descartó renunciar al cargo de primer ministro.
Especialistas consideran que los votantes mostraron descontento tanto con laboristas como con conservadores, permitiendo el crecimiento de nuevas fuerzas políticas.