Un sistema de alta presión mantiene a Nuevo León bajo condiciones climáticas que han deteriorado la calidad del aire, combinando calor extremo, radiación solar intensa y una atmósfera sin movimiento.
Este escenario ha propiciado la acumulación de contaminantes y la formación de ozono troposférico, especialmente durante las horas más críticas del día, entre el mediodía y la tarde.
Las autoridades ambientales advirtieron que estas condiciones representan un riesgo para la salud, por lo que recomendaron evitar actividades al aire libre en los horarios de mayor exposición.
Sin embargo, existe expectativa de mejoría. El pronóstico apunta a que un nuevo frente frío podría ingresar el jueves 7 de mayo, trayendo consigo lluvias que ayudarían a limpiar la atmósfera.
Mientras tanto, el Gobierno estatal mantiene vigilancia constante y exhortó tanto a la población como al sector productivo a contribuir en la reducción de emisiones contaminantes.
La dependencia reiteró que continuará informando oportunamente sobre cualquier cambio en las condiciones ambientales, en un contexto donde la variabilidad climática sigue marcando el comportamiento del aire en la región.
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Redacción/El Nuevo Orden