Takaichi rompe política pacifista y redefine defensa al autorizar la venta de armamento japonés, marcando un cambio histórico en la estrategia de seguridad nacional.
El nuevo marco permitirá exportaciones a países aliados, bajo el argumento de fortalecer la estabilidad regional ante amenazas crecientes.
La decisión se suma a una postura más firme frente a China, incluyendo respaldo a una posible respuesta militar ante conflictos en Taiwán.
El cambio ha provocado reacciones internacionales, con críticas por el abandono del enfoque pacifista que caracterizó a Japón tras la Segunda Guerra Mundial.
Especialistas advierten que este giro posiciona al país como un actor más activo en el ámbito militar global.