Funcionarios de Monterrey entregando unidades de apoyo visual.
El Gobierno de Monterrey presume la entrega de 10 mil 500 lentes gratuitos como un programa histórico, pero surge la pregunta obligada: ¿estamos ante un avance real en salud pública o simplemente ante una cifra diseñada para el lucimiento político? Mientras se entregan armazones, los centros de salud municipales siguen operando con carencias de orden mayor.
El bienestar de los ciudadanos no se garantiza solo con un par de lentes si no hay una política de salud integral que atienda la raíz de los problemas médicos en las colonias. El orden asistencial parece priorizar los apoyos «fotogénicos» y de entrega masiva sobre la inversión en infraestructura clínica que Nuevo León necesita con urgencia.
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Es positivo que la gente vea mejor, pero es alarmante que la salud visual dependa de brigadas temporales en lugar de un sistema de salud sólido. La falta de transparencia en los costos de estos 10 mil 500 lentes deja dudas sobre la eficiencia del gasto público y si este récord busca de verdad el beneficio social o solo alimentar la imagen de la administración en turno.
La gestión de estos apoyos suele intensificarse en tiempos donde la política lo requiere. La ciudadanía exige que el profesionalismo no se quede en el examen de la vista, sino que se traduzca en una mejora real de los servicios públicos que hoy por hoy se encuentran rebasados por la inseguridad y la falta de planeación urbana.
Los 10 mil 500 lentes pasarán, pero las carencias del municipio se quedan. Si este programa no viene acompañado de una reforma estructural a los servicios de salud regiomontanos, el récord de entrega será recordado como otro paliativo mediático en un estado que prefiere repartir accesorios antes que resolver los problemas de fondo que asfixian a su población.
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Redacción/El Nuevo Orden