Reportaje sobre Zinc Internacional, Monterrey, Nuevo León. 13 de Septiembre 2024. BERNARDO DE NIZ
El gobierno de Nuevo León finalmente admite la gravedad del plomo en los niños al anunciar un convenio con los CENDI, pero el problema de fondo sigue intacto: la contaminación industrial desmedida. Mientras el estado toma muestras de sangre, las chimeneas de la zona metropolitana siguen operando sin orden ni control.
El bienestar de los menores se ve comprometido por una respuesta reactiva que llega cuando el daño ya está en el organismo de los más vulnerables. Analizar a los niños es necesario, pero es un paliativo inútil si la autoridad no tiene el valor de sancionar a las empresas que vierten tóxicos al aire y al suelo de Nuevo León.
Es alarmante que el plomo se haya convertido en un vecino más en las colonias populares. El discurso de modernidad de Samuel García se asfixia ante la realidad de una infancia que crece respirando metales pesados ante la indiferencia de un sistema que prioriza las ganancias sobre la salud humana.
La gestión de Salud debe ser algo más que brigadas de detección; debe ser una política de combate frontal a la contaminación. La ciudadanía exige que el estado deje de ser permisivo con las fuentes contaminantes y asuma su responsabilidad de proteger el futuro de Nuevo León con algo más que parches médicos temporales.
El programa con los CENDI es una confesión silenciosa del fracaso ambiental del estado. Si no se frena la emisión de contaminantes de raíz, seguiremos contando casos de menores afectados mientras el progreso económico de unos cuantos se construye sobre la salud deteriorada de toda una generación.
Redacción/El Nuevo Orden