La ampliación del muro fronterizo en la región de Tecate ha encendido alertas entre comunidades indígenas, luego de que se reportaran afectaciones al cerro Cuchumá, un sitio de relevancia espiritual para el pueblo kumiai.
Según testimonios de residentes y representantes comunitarios, los trabajos del lado estadounidense han incluido explosiones para modificar la estructura del terreno, lo que ha generado impactos visibles en la zona serrana.
La activista Norma Meza Calles señaló que el cerro es considerado un espacio ceremonial equivalente a un templo, por lo que su alteración representa una pérdida cultural significativa.
Vecinos de comunidades cercanas, como El Manzanito, han reportado detonaciones recientes sin previo aviso, situación que ha incrementado la preocupación por la seguridad y el impacto ambiental.
El alcalde de Tecate, Román Cota Muñoz, indicó que las obras se realizan en territorio estadounidense, lo que limita la intervención directa del gobierno local.
Especialistas advierten que el cerro forma parte de un corredor ecológico estratégico que contribuye a la estabilidad del ecosistema en la región, por lo que cualquier alteración podría tener consecuencias a largo plazo.
En respuesta, la presidenta Claudia Sheinbaum solicitó un análisis sobre las implicaciones de estos trabajos para determinar posibles acciones.