La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán ya comienza a reflejarse en los mercados energéticos, con un fuerte aumento en el precio del petróleo.
Sin embargo, especialistas advierten que el impacto económico no se limitará al combustible, ya que el aumento en el costo del crudo puede encarecer numerosos productos en todo el mundo.
Uno de los principales efectos se verá en el transporte de mercancías, debido a que el diésel es un factor clave para calcular los costos de envío en el comercio internacional.
Cuando el combustible sube, empresas de transporte terrestre, marítimo y aéreo aplican recargos adicionales, lo que termina elevando el precio final de muchos productos.
Entre los primeros sectores afectados se encuentra el de alimentos, particularmente productos frescos como frutas, verduras, carnes y lácteos, que requieren transporte constante y rápido.
Especialistas también advierten que las empresas podrían adoptar medidas para compensar los mayores costos, como reducir el tamaño de los productos sin modificar su precio, una práctica conocida como reducción encubierta.
Este fenómeno ya ocurrió durante la guerra entre Rusia y Ucrania, cuando el aumento en los costos energéticos impulsó la inflación en varios países.
Si la tensión en el estrecho de Ormuz continúa afectando el flujo de petróleo, economistas advierten que el impacto podría extenderse a múltiples sectores de la economía global.
Emiliano Lira
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