España marcó distancia frente a la ofensiva militar impulsada por Washington e Israel contra Irán. El presidente Pedro Sánchez afirmó que su gobierno no será “cómplice” de una guerra que considera contraria al derecho internacional.
La declaración llega tras la advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien amagó con cortar relaciones comerciales al considerar insuficiente la colaboración española.
Madrid rechazó permitir el uso de las bases estadounidenses en Rota y Morón para operaciones vinculadas al conflicto. El canciller José Manuel Albares subrayó que cualquier acción debe encuadrarse en el convenio bilateral y en la normativa internacional.
Desde La Moncloa, Sánchez recordó la guerra de Irak y la participación del entonces presidente José María Aznar en la alianza con Washington y Londres. Afirmó que aquel episodio dejó inestabilidad, terrorismo y crisis migratorias.
Trump calificó la postura española como “terrible” y cuestionó el nivel de compromiso de Madrid, también en materia de gasto militar dentro de la OTAN.
Pese a la presión, Sánchez insistió: “No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo”. Reiteró que España apuesta por una salida diplomática y por el respeto a la legalidad internacional.