Perú sumó un nuevo capítulo a su escenario político cambiante con la designación de José María Balcázar como presidente interino, tras la destitución de José Jerí aprobada por el Congreso.
El legislador de Perú Libre alcanzó la mayoría necesaria con 64 votos en segunda vuelta, resultado que le permitió asumir el control del Ejecutivo y del Parlamento hasta el 28 de julio, cuando deberá entregar el mando al próximo gobierno electo en los comicios del 12 de abril.
La votación parlamentaria se resolvió entre cuatro candidaturas y concluyó con la victoria de Balcázar sobre la ex presidenta del Congreso María del Carmen Alva, en una jornada que evidenció las tensiones internas del Legislativo.
Durante su discurso de toma de posesión, Balcázar prometió conducir una transición electoral sin confrontaciones y reforzar la seguridad pública, al tiempo que insistió en que no deben existir dudas sobre la transparencia del proceso electoral venidero.
No obstante, su llegada al poder se produce bajo un entorno de cuestionamientos. El exmagistrado es investigado por presuntos delitos de fraude, estafa, suplantación de identidad, sobornos y prevaricato. Además, han cobrado notoriedad declaraciones suyas en las que manifestó apoyo al matrimonio infantil y a relaciones con menores de 14 años, posturas que han intensificado el escrutinio público.
El contexto político peruano sigue marcado por la volatilidad. Desde la administración de Pedro Pablo Kuczynski, el país ha experimentado una sucesión de gobiernos, incluyendo los de Pedro Castillo y Dina Boluarte, ambos apartados del poder en medio de crisis institucionales.
La destitución de Jerí, detonante de este nuevo relevo, ocurrió tras una moción de censura vinculada a presuntas reuniones irregulares con empresarios chinos, lo que motivó investigaciones fiscales por tráfico de influencias.
Con Balcázar en la presidencia interina, el país se encamina a elecciones decisivas que podrían redefinir su panorama político tras una década de inestabilidad.