Abzal Azhgaliyev asegura la victoria en los 500 metros luego de un cierre accidentado que se definió por centímetros.
Abzal Azhgaliyev pasó de estar condenado al último lugar a convertirse en protagonista absoluto de la prueba de 500 metros en pista corta. El kazajo recorrió casi toda la carrera en la parte final del pelotón, sin espacios para atacar y lejos de los favoritos. La victoria parecía imposible.
Sin embargo, el desenlace cambió en cuestión de segundos. A pocos metros de la meta, el letón Reinis Bērziņš y el turco Furkan Akar se fueron al hielo tras un contacto en plena disputa. El italiano Pietro Sighel, uno de los candidatos al triunfo, intentó mantenerse en pie, pero perdió el equilibrio y cruzó la línea desorientado.
En medio del caos, Azhgaliyev mantuvo la trayectoria y aceleró hasta el final. La foto-finish confirmó lo inesperado: el kazajo había cruzado primero por un margen mínimo. Lo que parecía una eliminación segura terminó transformándose en una victoria dramática.
El episodio recordó de inmediato uno de los momentos más icónicos del short-track: Salt Lake City 2002, cuando Steven Bradbury ganó el oro olímpico tras una caída colectiva en la última curva. Una vez más, la pista corta demostró que hasta el último metro todo puede cambiar.