China está acelerando la revolución de los robots en sus fábricas y centros de formación, con una estrategia que combina automatización, inteligencia artificial (IA) y preparación de nuevos especialistas. El país ya supera los dos millones de robots industriales operativos y busca convertir esta tecnología en uno de los pilares de su economía.
China impulsa una nueva generación de robots
La transformación forma parte de una estrategia impulsada bajo el liderazgo de Xi Jinping, quien ha colocado las llamadas nuevas fuerzas productivas en el centro del desarrollo tecnológico chino. El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China también ha dado seguimiento al crecimiento de la industria robótica.
De acuerdo con la Federación Internacional de Robótica (IFR), China contaba en 2024 con 2.027 millones de robots industriales en funcionamiento, equivalentes a 43% del inventario mundial. Ese mismo año instaló 295 mil nuevas unidades, 54% de todas las instalaciones realizadas en el planeta.
El avance no se limita a los robots humanoides que aparecen en demostraciones públicas. En las plantas industriales, máquinas especializadas ya realizan tareas como soldadura, pintura, ensamblaje, transporte de piezas y manipulación de cargas.
China apuesta por automatización ante el cambio laboral
En centros de formación como el Instituto Técnico de Hangzhou, estudiantes aprenden programación, robótica y automatización desde edades tempranas. La intención es preparar a trabajadores capaces de convivir con estas tecnologías y desarrollar las máquinas que utilizarán las industrias.
La apuesta también responde a un desafío demográfico. El envejecimiento de la población china y la reducción prevista de su fuerza laboral han aumentado la presión para elevar la productividad mediante la automatización.
Sin embargo, el avance plantea dudas sobre el futuro de millones de empleos manufactureros. China mantiene una enorme fuerza laboral vinculada a las fábricas, por lo que una sustitución acelerada de trabajadores por máquinas podría generar consecuencias económicas y sociales importantes.
La propia industria reconoce que la automatización todavía tiene límites. Los robots requieren mantenimiento, supervisión y programación, mientras que muchos sistemas actuales continúan dependiendo de personas para realizar tareas complejas o resolver problemas inesperados.
China busca unir robots e inteligencia artificial
La siguiente etapa de la estrategia consiste en combinar el hardware producido en China con sistemas avanzados de inteligencia artificial. Empresas como DeepSeek y Moonshot AI forman parte del ecosistema tecnológico que desarrolla modelos capaces de competir en el escenario internacional.
La diferencia entre ambos sectores es relevante. China posee una enorme capacidad manufacturera para producir motores, baterías, sensores, componentes electrónicos y estructuras mecánicas, elementos necesarios para construir robots a gran escala.
Al mismo tiempo, la competencia tecnológica con Estados Unidos se concentra cada vez más en conseguir que la inteligencia artificial pueda interactuar con el mundo físico. La IFR señala que el plan quinquenal chino 2026-2030 coloca a la robótica impulsada por IA en el centro del sistema industrial del país.
China prepara fábricas para una transformación profunda
En empresas como CRP Technology se desarrollan robots industriales y colaborativos destinados a sectores como automóviles, electrónica y nuevas energías. Mientras tanto, fabricantes como Leapmotor utilizan robots en distintas etapas de la producción de vehículos eléctricos.
La automatización de algunas áreas industriales ya se acerca a niveles muy elevados, pero eso no significa que las fábricas estén completamente libres de trabajadores. Las personas continúan realizando inspecciones, mantenimiento, programación y controles finales.
El desafío para China será encontrar un equilibrio entre productividad y empleo. La velocidad de su transformación tecnológica podría determinar si los robots ayudan a compensar la falta de trabajadores o si terminan desplazando a una parte significativa de la fuerza laboral.
La apuesta, sin embargo, ya está en marcha: China no solo quiere fabricar robots, sino desarrollar la inteligencia artificial, los componentes y el talento necesarios para integrarlos en millones de procesos productivos.
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