Hamás acepta el plan de Trump para desarmarse completamente en Gaza, pero condiciona la entrega de su armamento pesado a que Israel retire sus fuerzas de la Franja y termine toda forma de agresión.
El grupo palestino confirmó este viernes su disposición a avanzar con la propuesta impulsada por la Junta de Paz creada por Donald Trump. Sin embargo, estableció condiciones para concretar el acuerdo.
La decisión representa un cambio respecto a la postura que Hamás había mantenido previamente sobre el desarme y abre una nueva etapa en las negociaciones relacionadas con el alto el fuego y la reconstrucción de Gaza.
Hamás acepta el desarme bajo condiciones
La organización señaló que las armas pesadas que sean entregadas quedarán almacenadas bajo responsabilidad del Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG), organismo contemplado dentro de la Junta de Paz.
Además, Hamás plantea que el acuerdo incluya el despliegue de fuerzas internacionales de protección.
Otro de los puntos señalados por el grupo es la garantía del derecho a la autodeterminación y al establecimiento de un Estado palestino independiente.
Por ello, la aceptación no implica una entrega inmediata e incondicional de las armas. El grupo vincula el proceso con la retirada de las fuerzas israelíes y el fin de las operaciones militares.
La propuesta forma parte de la segunda etapa del plan de alto el fuego impulsado por Estados Unidos, que también contempla la reconstrucción del territorio palestino.
Trump plantea una retirada gradual
Donald Trump había adelantado el jueves que la Junta de Paz alcanzó un acuerdo para el desarme completo de Hamás y otros grupos armados en Gaza.
El presidente estadounidense explicó que la retirada israelí ocurriría conforme avance el desarme.
La propuesta establece además que una Fuerza Internacional de Estabilización trabaje junto con una nueva fuerza policial palestina para asumir las tareas de seguridad en Gaza.
Trump calificó el acuerdo como un paso importante para que el territorio pueda ser administrado por un nuevo gobierno palestino.
Egipto, Qatar y Turquía participaron como mediadores del proceso diplomático.
El Cairo será sede de una reunión relacionada con la segunda fase del plan, de acuerdo con información citada de medios estatales egipcios.
Israel condiciona su retirada al desarme
La respuesta israelí al anuncio fue inmediata.
Un alto funcionario israelí sostuvo que las Fuerzas de Defensa de Israel no abandonarán la actual “Línea amarilla” sin que exista un desarme genuino de Hamás.
La línea corresponde a la zona de demarcación hasta la cual Israel acordó retirar sus fuerzas después del alto el fuego de octubre de 2025.
El embajador de Israel ante Naciones Unidas, Danny Danon, expresó disposición para implementar el acuerdo, aunque pidió comprobar que Hamás cumpla sus compromisos.
En contraste, el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, rechazó el borrador y afirmó que no resulta aceptable para Israel.
El acuerdo enfrenta importantes obstáculos
El futuro del pacto dependerá de que ambas partes logren cumplir compromisos que hasta ahora han sido motivo de profundas diferencias.
Hamás había rechazado en abril una propuesta anterior relacionada con su desarme. Ahora, bajo el liderazgo político de Khalil al-Hayya, la organización aceptó el marco planteado, aunque con condiciones.
Al-Hayya asumió recientemente la conducción política del grupo y anteriormente encabezó sus delegaciones en las conversaciones indirectas de alto el fuego.
La guerra comenzó después del ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, en el que murieron unas mil 200 personas y 251 fueron tomadas como rehenes, según los datos citados en el reporte.
La posterior campaña militar israelí en Gaza ha dejado más de 73 mil personas muertas, de acuerdo con el Ministerio de Salud de Gaza.
Gaza espera una nueva etapa
El acuerdo plantea una posible ruta hacia el desarme, la retirada israelí y la reconstrucción de Gaza. Sin embargo, la desconfianza entre las partes representa uno de los principales obstáculos.
El proceso tendría que desarrollarse de manera gradual, con compromisos verificables y avances sucesivos.
También será necesario mantener la mediación internacional para evitar que nuevos enfrentamientos interrumpan las negociaciones.
La propuesta contempla que las armas entregadas por Hamás queden bajo supervisión y que una nueva estructura de seguridad palestina asuma funciones en el territorio.
Por ahora, el acuerdo representa una oportunidad diplomática, pero su implementación dependerá de que Israel y Hamás acepten avanzar sobre las condiciones establecidas.
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