Evolución permitió que la lengua se convirtiera en una herramienta esencial para la supervivencia de los animales cuando abandonaron el medio acuático, según expertos en biología evolutiva.
Los investigadores señalan que este órgano surgió para sustituir la función que el agua cumplía al transportar el alimento hacia la boca, facilitando la alimentación en tierra firme.
Con el tiempo, la lengua desarrolló adaptaciones específicas en distintas especies. Algunas sirven para capturar presas, otras para arrancar hojas, detectar sustancias químicas o manipular alimentos con gran precisión.
En el caso de los mamíferos, la compleja organización de sus fibras musculares permite realizar movimientos muy precisos durante la masticación, el habla y la deglución.
Los especialistas también consideran que estudiar este mecanismo ayudará a desarrollar mejores tratamientos para personas con trastornos que afectan la capacidad para tragar.