Sentencian los reportes oficiales que Rusia lanzó una ofensiva sin precedentes contra Kyiv, desplegando 70 misiles y cerca de 500 drones en múltiples oleadas. El impacto fue devastador en la margen izquierda de la ciudad, donde dos misiles destruyeron por completo un bloque de apartamentos. El saldo trágico asciende a 18 muertos y decenas de heridos que luchan por recuperarse.
La magnitud del ataque obligó a miles de ciudadanos a refugiarse en las estaciones del metro durante toda la madrugada. El Kremlin justificó la agresión como una respuesta a supuestos ataques ucranianos, aunque las autoridades locales insisten en que se trata de terrorismo contra zonas habitacionales. La destrucción parcial de infraestructuras críticas complica las labores de rescate en la capital.
La Fuerza Aérea de Ucrania informó que, pese a interceptar la mayoría de los proyectiles, 25 misiles balísticos lograron impactar puntos estratégicos. Esta táctica, según analistas militares, representa un desafío complejo para los sistemas de defensa aérea existentes. La comunidad internacional observa con preocupación este incremento en la intensidad de los bombardeos que sigue afectando la vida civil.