Entra en vigor el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos, un tratado que redefine las condiciones del intercambio económico entre ambas regiones mediante nuevas reglas arancelarias.
El pacto permite que los bienes industriales estadounidenses ingresen al mercado europeo sin aranceles, mientras que la mayoría de las importaciones provenientes de la Unión Europea estarán sujetas a un gravamen del 15% al entrar en territorio estadounidense.
La aplicación del acuerdo fue aplazada en dos ocasiones por el Parlamento Europeo debido a diferencias políticas y jurídicas relacionadas con las medidas comerciales impulsadas por la administración del presidente Donald Trump.
Tras nuevas negociaciones, los legisladores europeos aprobaron el tratado luego de incorporar mecanismos que permiten suspender su aplicación si alguna de las partes incumple los compromisos establecidos.
La Comisión Europea aseguró que continuará supervisando la implementación del acuerdo para garantizar que Washington respete las condiciones pactadas durante las negociaciones.
Entre las causas que permitirían suspender el tratado destacan un eventual incumplimiento de los compromisos estadounidenses, un daño significativo a la industria europea por el incremento de importaciones o la falta de reducción de aranceles sobre el acero y el aluminio.
El acuerdo permanecerá vigente hasta finales de 2029 y podrá ampliarse si ambas partes consideran que ha generado beneficios para sus economías.