Belgrado volvió a ser escenario de una decisión judicial histórica tras la condena impuesta a los padres del adolescente responsable del tiroteo escolar que dejó diez muertos en una escuela de la capital serbia en 2023.
El Tribunal Superior determinó que ambos progenitores incurrieron en negligencia al no evaluar adecuadamente el riesgo que representaba su hijo ni garantizar la correcta custodia del arma utilizada en el ataque.
Vladimir Kecmanović fue condenado a 14 años y seis meses de prisión, mientras que Miljana Kecmanović recibió una pena de dos años y 11 meses por su responsabilidad en los hechos.
El menor utilizó una pistola registrada legalmente a nombre de su padre para perpetrar el ataque que conmocionó a Serbia y atrajo atención internacional por la magnitud de la tragedia.
Durante el proceso, la fiscalía argumentó que los padres fallaron en sus deberes de supervisión y seguridad, mientras que la defensa sostuvo que el arma estaba almacenada legalmente y que no podían prever la conducta de su hijo.
El fallo busca establecer responsabilidades en uno de los casos más impactantes registrados en la historia reciente del país balcánico.