Trump asegura que “le encanta” la inflación y minimizó el incremento del 4.2% registrado en Estados Unidos durante mayo, pese a tratarse del nivel más elevado de los últimos tres años.
Las declaraciones del mandatario se producen en medio de un contexto de mayores costos energéticos derivados de las tensiones internacionales y del incremento en los precios de los combustibles.
Economistas señalan que la inflación podría influir en las próximas decisiones de la Reserva Federal sobre las tasas de interés, mientras hogares estadounidenses continúan enfrentando mayores gastos en diversos bienes y servicios.
El aumento también representa un desafío político para la administración federal de cara a futuros procesos electorales y a las expectativas económicas de la población.