Ataque con cuchillo registrado en Belfast desencadenó una serie de disturbios y manifestaciones violentas que dejaron varios policías lesionados y numerosas personas detenidas en Irlanda del Norte.
La agresión ocurrió cuando un hombre atacó con un arma blanca a otro en plena calle. Posteriormente, el sospechoso fue arrestado y acusado de intento de asesinato, mientras la víctima permanece hospitalizada en estado grave.
Las protestas posteriores incluyeron incendios de automóviles, daños a viviendas y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, especialmente en zonas donde residen comunidades migrantes.
Autoridades locales y representantes del gobierno británico condenaron los actos violentos y reiteraron que no existe justificación para ataques contra personas por su origen o nacionalidad.