La captura del castillo medieval de Beaufort por parte del ejército israelí elevó las tensiones en Medio Oriente y provocó una ola de críticas internacionales, al tratarse de un sitio histórico protegido por la Unesco y ubicado en una zona clave del sur de Líbano.
El gobierno encabezado por Benjamin Netanyahu aseguró que la operación representa un avance importante en la lucha contra Hezbollah, organización respaldada por Irán y con presencia en varias regiones libanesas.
Netanyahu afirmó que la ofensiva continuará y ordenó ampliar las acciones militares más allá del río Litani, con el objetivo de consolidar el control sobre territorios considerados estratégicos.
El castillo de Beaufort posee una importante carga histórica y militar. Construido durante las Cruzadas, se encuentra en una posición dominante sobre las montañas del sur libanés y durante décadas fue utilizado por distintas fuerzas armadas debido a su valor geográfico.
La incursión israelí generó reacciones inmediatas de la comunidad internacional. Francia, Alemania, Qatar y la Liga Árabe expresaron su rechazo a la expansión de las operaciones militares y solicitaron detener los combates para evitar una mayor desestabilización regional.
Asimismo, el presidente francés, Emmanuel Macron pidió poner fin a la escalada y respaldó la convocatoria de una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU.
En paralelo, continúan registrándose enfrentamientos en distintos puntos de Líbano, donde autoridades locales han reportado miles de víctimas desde el recrudecimiento de la ofensiva israelí.
La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional ante el riesgo de una expansión aún mayor del conflicto en la región.