El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta nuevas acusaciones de corrupción luego de crear un fondo federal de mil 800 millones de dólares que, según críticos, serviría para beneficiar a sus aliados políticos y blindarlo de problemas fiscales.
El polémico acuerdo fue anunciado por el Departamento de Justicia e incluye compensaciones para personas relacionadas con casos federales, incluso participantes del asalto al Capitolio ocurrido en 2021.
Además, el gobierno acordó no continuar investigaciones fiscales pendientes contra Trump por presuntas irregularidades en sus declaraciones de impuestos.
Las revelaciones generaron fuertes reacciones en Estados Unidos. Organizaciones legales y expertos acusaron a la administración republicana de usar el poder presidencial para obtener beneficios políticos y económicos.
También se investiga si personas cercanas al gobierno aprovecharon información privilegiada para ganar millones en mercados petroleros tras decisiones de Trump sobre Irán.
De acuerdo con reportes oficiales, el mandatario y su familia mantienen operaciones financieras millonarias ligadas a empresas afectadas directamente por decisiones de la Casa Blanca.
El exsecretario de Trabajo, Robert Reich, afirmó que Trump “se robó” recursos públicos para recompensar a sus aliados y calificó el caso como uno de los mayores escándalos políticos en la historia reciente de Estados Unidos.