Starbucks en Corea del Sur despidió a su director ejecutivo, Son Jung-hyun, después de la fuerte polémica desatada por una campaña promocional vinculada al levantamiento democrático de Gwangju de 1980.
La campaña, denominada “Tank Day”, promovía descuentos en vasos metálicos e invitaba a los clientes a golpearlos sobre la mesa, situación que provocó indignación entre ciudadanos y colectivos civiles debido al simbolismo del término “tank” (“tanque”).
Las críticas se intensificaron porque la promoción coincidió con el aniversario 46 de la represión militar ocurrida en Gwangju, donde cerca de 600 civiles murieron durante las protestas contra la dictadura del general Chun Doo-hwan.
Diversos sectores acusaron a Starbucks de trivializar uno de los acontecimientos más sensibles de la historia democrática surcoreana.
Ante la presión social y política, el Grupo Shinsegae, encargado de operar Starbucks en Corea del Sur, emitió una disculpa pública y anunció la destitución del directivo responsable.
El presidente del conglomerado, Chung Yong-jin, aseguró que la campaña “jamás debió realizarse” y la calificó como un “error inexcusable” que ofendió a quienes lucharon por la democracia.
La controversia también provocó reacciones desde el gobierno surcoreano. El presidente Lee Jae-myung condenó públicamente la campaña y señaló que representó un comportamiento ofensivo hacia las víctimas de la represión militar.
Además del despido del director ejecutivo, Starbucks Corea informó que iniciará una investigación interna para revisar cómo fue aprobada la campaña y reforzar sus controles en futuras estrategias publicitarias.
El levantamiento de Gwangju es considerado un símbolo de la lucha democrática en Corea del Sur y continúa siendo un tema de alta sensibilidad política y social.