Antonio Ramírez y Miriam Morales encabezaron la histórica participación mexicana en la Gran Muralla con triunfos y marcas impresionantes.
Cinco atletas indígenas provenientes de las profundidades de la Sierra Tarahumara y la Mixteca oaxaqueña conquistaron la histórica Gran Muralla China y dejaron una actuación que ya le dio la vuelta al mundo.
Los rarámuris Antonio Ramírez Hernández, Sabina Martínez y Mario Ramírez, junto con las mixtecas Miriam Morales Hernández y Balbina Morales Santiago, dominaron el prestigioso Maratón de la Gran Muralla China con una exhibición brutal de resistencia física y mental frente a corredores internacionales.
La competencia, disputada en Huangyaguan, obligó a los participantes a superar más de 5 mil escalones entre ascensos extremos, tramos de asfalto y pendientes agotadoras. Ahí, donde muchos colapsan físicamente, los mexicanos encontraron su territorio natural.
El gran héroe fue Antonio Ramírez Hernández, quien conquistó el primer lugar en los 42 kilómetros. El corredor rarámuri, criado entre barrancas y caminos de la Tarahumara, aseguró que correr forma parte de su identidad desde la infancia.
“Nacimos corriendo”, dijo el mexicano tras cruzar la meta.
Pero el dominio mexicano no terminó ahí. Miriam Morales Hernández, de apenas 20 años, pulverizó el récord femenil del medio maratón con un tiempo histórico de 1:38:49. La corredora mixteca explicó que encontró en la montaña una forma de sanar emocionalmente tras la muerte de su padre.
Detrás de ella apareció otra mexicana: Balbina Morales Santiago, quien completó el 1-2 para México. Además, Sabina Martínez logró el tercer lugar en el maratón femenil y Mario Ramírez obtuvo el segundo puesto en el medio maratón varonil.
La actuación mexicana provocó ovaciones en China y consolidó la reputación internacional de los corredores rarámuris, considerados por muchos especialistas como algunos de los atletas de resistencia más impresionantes del planeta.
Los cinco forman parte de México Imparable, programa impulsado para proyectar internacionalmente el talento de comunidades originarias. Y lo hicieron de la manera más poderosa posible: conquistando una de las competencias más duras del mundo sobre una de las construcciones más emblemáticas de la humanidad.
La Gran Muralla resistió invasiones durante siglos. Pero esta vez cayó ante el paso imparable de cinco mexicanos.